Tierra, historia y familia

Las tierras de Barcelona se cuidan y trabajan desde tiempos inmemoriales. Olivos, frutales, huerta y viña se extendieron gracias a un importante sistema hidráulico de origen árabe. Las fuentes, molinos y canalizaciones de agua de la finca se documentan en la época islámica, cuando la explotación recibía el nombre de Beniadars. La posesión fue creciendo, y ya en 1554 contaba con lavaderos, campanario y capilla. En 1773 disponía de almazara propia para la producción de aceite. Las casas actuales se construyeron en 1922 y se han mantenido desde entonces conservando su estilo original y el carácter tradicional.

Desde el siglo XIX la posesión y sus tierras pertenece a nuestra familia, que desde entonces la explota con esfuerzo, cariño e ilusión.

La antigua almazara se mantuvo en funcionamiento para producir aceite hasta 1970. Actualmente las labores de explotación ganadera se combinan con la producción de algarroba y almendra, y la elaboración de aceite de oliva artesanal.

En un entorno rural de ensueño, los rincones mágicos de estas tierras están llenos de recuerdos familiares, tradición y costumbres. Este pequeño tesoro en la isla de Mallorca, ha llenado de historias, juegos y anécdotas los días más felices de nuestras vidas.

Desde hace más de 15 años compaginamos las labores del campo con la actividad turística de la finca, y nos sentimos orgullosos de poder compartir nuestras ilusiones y este sueño familiar contigo.

Esperamos que nuestros invitados encuentren aquí su hogar mallorquín, y que durante su estancia en finca Barcelona disfruten de grandes momentos y días tan felices como los que nosotros vivimos.

Nuestro mayor deseo, que nuestra casa sea tu hogar. Vívela!